Partería Tradicional Mejicana
Doña Enriqueta Contreras

[Editor's note: This article was first published in English in Midwifery Today Issue 76, Winter 2005. Reprinted from OB STARE, El Mundo de la Maternidad, Winter 2004–05, Number 15. Transcription of a presentation given by Doña Enriqueta Contreras at the Conference "Parteria Tradicional Mejicana" in Barcelona, 22–24 October 2004.]

[Nota de la Editora: Este artículo fue publicado primero en inglés en Midwifery Today Issue 76, Winter 2005. Este artículo fue publicado primero en OB STARE, El Mundo de la Maternidad, invierno 2004–05 numéro 15. Transcripción correspondiente a la charla ofrecida por Doña Enriqueta Contreras dentro del Seminario "Parteria Tradicional Mejicana," celebrado en Barcelona los dias 22–24 octubre de 2004.]

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No fuimos preparadas en la universidad. La única universidad ha sido la Vida. Nos hicimos parteras por necesidad. El 85% de los partos son atendidos por parteras empíricas o tradicionales. Además de parteras, somos sanadoras, curanderas…Del resto, un 10% de los partos son por cesárea, muchas veces innecesarias, y un 5% son partos normales atendidos en clínicas. En nuestras comunidades siempre ha existido un "médico" tradicional que se encarga del servicio sanitario a la comunidad utilizando nuestros propios recursos naturales. La Madre Naturaleza o el Gran Creador del Universo puso todos los sagrados elementos sobre la Tierra para que el Ser Humano los utilizara.

La ciencia, la tecnología y los servicios actuales bloquean el sistema tradicional, aunque en nuestras comunidades marginadas, la mayor parte de la gente se cura con plantas, animales, barro, agua, rezos, baños…Nuestros antepasados nos dejan la herencia de la Naturaleza y nosotros nos hemos encargado de mantenerla viva, como una parte importante de la salud.

Nosotras nos hicimos parteras por necesidad, para ayudar a la comunidad. Cuando vamos a atender un parto o a un enfermo, nos viene algo así como un sueño en el que recibimos la información sobre lo que tenemos que hacer. Todos los seres humanos tenemos un don de ser, aunque muchos de nosotros no sabemos desarrollar ese don que el Gran Creador nos ha dado para poder ayudar a los demás. Por este don, todos desarrollamos actividades distintas.

Detrás del avance científico hay mucha inconciencia. Una cosa es la ciencia, y otra, la conciencia. Hay que fijarse en la conciencia que tengamos nosotros como seres humanos para poder ayudar a la humanidad. Tenemos muchísimos recursos naturales, y no necesitamos esperar por una medicina de la farmacia para curar a nuestros pacientes. Tenemos que recurrir a lo que la Madre Naturaleza nos da. En el estado de Oaxaca tenemos 18 organizaciones de médicos tradicionales. En todas las comunidades hay parteras que atienden los partos. La falta de recursos económicos y el hándicap del idioma hacen que, muchas veces, los sistemas burocráticos rechacen a la gente porque va mal vestida o descalza o no habla español. Desde hace mucho tiempo, nuestra gente indígena ha sido discriminada por el sistema; por ello, la mayoría prefiere ser atendida en su casa antes de ir a un servicio médico. Como parteras comunitarias, atendemos los partos y también somos agentes de salud para todos los componentes de nuestra sociedad. A pesar de la función que desarrollamos, las instituciones gubernamentales no han reconocido la Partería en nuestro estado; únicamente estamos reconocidas por nuestras propias comunidades porque hacemos una labor de convencimiento y conciencia de la Salud. Además, estamos capacitando a nuevas parteras, hierberas y otros promotores de Salud para que puedan elaborar sus propios medicamentos. En cualquier lugar del mundo hay siempre una planta que puede servir para curar. Aunque las instituciones pretendan romper las reglas espirituales de las parteras para ayudar a sus comunidades, no lo han logrado. Cuando aparece un caso difícil, muchísimas veces recurren a nuestro conocimiento y nuestra experiencia sanadora.

Somos parteras por necesidad y por conciencia. Cuando una mujer está pariendo, yo también estoy pariendo, porque la energía espiritual de la mujer de parto y la de la partera, la mía, están unidas. Ésta es nuestra responsabilidad y nuestro compromiso para con nuestra comunidad. Muchos de los partos atendidos no son remunerados con dinero; nos pagan con un puño de maíz, algunos huevos…. Pero lo importante es que lo recibimos con Amor, porque sabemos que todos somos seres humanos y todos necesitamos de todos. Hacemos nuestro trabajo con respeto.

Desde que una mujer recurre a nuestro servicio cuando está embarazada, nuestro propósito es transmitirle seguridad. Canalizamos la energía para que la mujer tome conciencia y se sienta segura. Así, conectadas con la mujer embarazada, podemos saber si el parto va a ser sencillo o va a presentar alguna complicación, y por qué, de manera que una vez que recibimos esta información a través de nuestra conexión espiritual con ella, observándola, escuchándola, entonces podremos intervenir para ayudarla.

Las enfermedades no nacen, no retoñan como las plantas. Las enfermedades las hacemos nosotros mismos, los seres humanos. Las enfermedades las creamos nosotros según la forma de vida en nuestro núcleo familiar, cómo nos interrelacionamos…. Cuando una mujer se embaraza, si no sabe lo que tiene para ofrecerle a ese hijo, entonces empezarán las complicaciones. Muchos habremos sido hijos deseados, pero otros muchos habremos sido hijos casuales, no deseados; en este caso, a medida que el embarazo se desarrolle, empezarán las complicaciones. Nuestra labor no se limita a atender el parto, sino a observar a la mujer embarazada y a su pareja; no se trata de juzgar, sino saber lo que está ocurriendo y por qué, puesto que la inestabilidad emocional se va a manifestar a la hora del parto con complicaciones. Nuestra función principal es tomar conciencia de la situación para poder actuar, plantearnos como mujeres si deseamos tener un hijo, si deseamos estar con nuestra pareja, si deseamos tener una relación sexual…Es fundamental tomar conciencia de nuestros deseos y actuar en consecuencia, pues, de lo contrario, estaremos provocándonos a nosotras mismas una violación de nuestro espíritu, y esta situación repercute en la progresión del trabajo de parto. Por ejemplo, en el caso de un trabajo de parto prolongado, tenemos que fijarnos en cómo fue la fecundación; cuando una mujer se embaraza, el primer órgano del bebé que se desarrolla es el oído, y, por lo tanto, muy desde el principio, ese bebé escucha si es deseado dentro de ese núcleo familiar o no. Un embarazo no deseado o una fecundación a través de una relación sexual no satisfactoria hacen, en general, que el parto sea muy largo y, en muchos casos, acabe en cesárea.

Cuando estamos atendiendo el parto, nosotras, las parteras, no sólo debemos fijarnos en que la señora está gordita, en el tiempo que tardan las contracciones en llegar, en los centímetros dilatados o en recoger al bebé cuando sale, sino que en ese momento se pone de manifiesto la realidad de esa mujer respecto de sí misma, de su pareja, de su bebé y de su familia, y esta realidad nos ofrece gran cantidad de información sobre cómo van a transcurrir el parto, nacimiento y postparto. Igualmente, nos encargamos de la familia: vigilar a los otros niños, prepararle la comida, lavarle la ropa…si no tiene a nadie que la apoye.

  1. Al decir que son parteras por necesidad, si en sus comunidades existieran servicios de atención como aquí, ¿dejarían de ser parteras?

    No dejaríamos de ser parteras. Al contrario, tendríamos que tomar mucha más fuerza. Ahora, con los cambios políticos, estamos uniéndonos en una organización mucho más fuerte para que los valores no se pierdan, para que el parto en casa no desaparezca. Muchas parteras empíricas han llegado a ser encarceladas por ejercer su profesión, pero ahora sé que la Partería Tradicional, gracias a nuestra organización y unión, no se va a perder.

  2. ¿Atienden los partos solas o van acompañadas de otras mujeres?

    Sí, en las comunidades todos nos ayudamos. Nuestros pueblos son pueblos mancomunados; todos nos ayudamos a todos, todos vivimos de todos.

  3. ¿Están a favor de la unión entre el conocimiento empírico y el científico a través de las universidades indigenistas? Quisiera que nos hablara de la recreación del conocimiento indígena a través de la universidad.

    Sí, durante muchos años yo trabajé con el Instituto Nacional Indigenista. Estos institutos apoyan la organización de las comunidades indígenas y también apoyan nuestro trabajo tradicional.

  4. ¿A través del sueño recibe la respuesta para la curación de enfermedades y la atención de los partos?

    Sí, pero es muy difícil de explicar. Como les decía, todos los seres humanos tenemos un don de ser, aunque muchos no lo sabemos desarrollar. A nosotras nos vienen sueños, imágenes…En Méjico hay muchos lugares sagrados adonde vamos a aprender rituales y métodos de curación con plantas, energía…Sanamos y ayudamos a parir a través de un sinfín de métodos, los cuales se pueden aprender siempre y cuando se tengan deseos de aprender. Hace falta mucha voluntad para entregarnos, para ayudar sin el único propósito de obtener dinero. Nosotras no trabajamos por la moneda; trabajamos por Amor a la Humanidad. También somos madres, tenemos hijos…Si hoy yo ayudo, mañana esa persona podrá ayudar, y así creamos una cadena de comunicación e interrelación. Todos estamos unidos, y la unión hace la fuerza.

  5. Me atrae mucho lo que habla usted sobre la conciencia. Me pregunto cómo se les ocurrió acercarse a occidente, donde tenemos tan poca conciencia.

    Yo soy partera desde hace 55 años. Yo no estudié. Mi única universidad es la vida. Si quieres nutrirte ayudando a los demás, vas a lograr hacerlo. Fui una niña regalada, pero desde muy pronto tuve una comunicación muy estrecha con la naturaleza. Nuestra Madre Naturaleza es tan maravillosa y sagrada que, si la escuchas, te enseña a tomar conciencia y a valorarte como ser humano. La Naturaleza y el ser Humano somos un solo cuerpo. Pero el sistema nos dispersa, nos separa de nuestra propia realidad. Somos Un solo Cuerpo. Somos tierra, somos agua, somos fuego…Cuando retomas la conciencia de que Todos somos Uno, entonces te paras a reflexionar dónde estás bien y dónde estás mal, y a partir de ahí decides. Primero tenemos que estar bien con nosotros mismos, y luego entonces podremos estar bien con los demás. Si no estamos bien conscientemente, no tenemos nada que ofrecerle a nuestros pacientes, hijos, amigos…Si yo tengo miedo, ¿qué tengo para ofrecer? Tenemos que analizar nuestro interior para darnos cuenta de que cada uno de nosotros contamos con la Luz Divina. Todos tenemos Luz, pero cuando cubrimos nuestro cuerpo de oscuridad, de miedo, no podemos ver nada; permanecemos encarcelados. Cuando no podemos vernos a nosotros mismos, tampoco podemos ver a los otros.

  6. Me llama mucho la atención la conciencia espiritual de su pueblo. ¿Hacen algún trabajo para concienciar a la gente de su espiritualidad o es algo que ya saben y conservan porque se ha transmitido a través de las generaciones?

    La espiritualidad es algo cultural. Cada cultura maneja su espiritualidad. Nuestros padres y nuestros abuelos nos educaron en la base de que el respeto a nuestros semejantes es lo más sagrado. El respeto a la Madre Naturaleza es fundamental, porque de ella vivimos, de ella comemos…La destrucción actual de la Naturaleza hace que estemos perdiendo nuestro bienestar. Las madres ni siquiera dejan que sus hijos pisen la tierra porque piensan que les va a hacer daño. Al contrario, si estamos conectados con la Madre Naturaleza estamos conectados con la Realidad, con nuestro Ser interior. Somos cuerpo, alma y espíritu. De la Tierra sale todo lo que comemos; si la Tierra no produjera nuestros sagrados alimentos, no viviríamos. La Madre Naturaleza es la única fuerza de Salud, de Energía….

    En realidad no tenemos conciencia. Una cosa es la Ciencia y, otra, la Conciencia. Cada día más nos estamos perdiendo, nos estamos separando de la Divinidad de la Tierra y sus elementos.

  7. Rol masculino y femenino de su comunidad. ¿Cómo viven los hombres y las mujeres?

    Desgraciadamente, la emigración, sobre todo a EE.UU., ha repercutido negativamente en el mantenimiento de nuestros principios, pues cuando los emigrantes regresan, tienen otros pensamientos, otra vestimenta, otras maneras de relacionarse…aunque estamos intentando crear un círculo que impida esta pérdida porque queremos mantenernos unidos y mantener el respeto como un principio fundamental de convivencia. A pesar del machismo, intentamos que el hombre se integre en el trabajo de parto y nacimiento, para que así se dé cuenta de que él también vino de una madre, y valore las consecuencias de posible maltrato, abuso, abandono, falta de comunicación…. Cuando el hombre encaja esto, entonces toman conciencia de que nosotras, las mujeres, merecemos respeto y dignidad. Seamos pobres o seamos ricos, todos tenemos un espíritu que late dentro de nosotros, y en esto no hay diferencia o, al menos, no debe haber diferencia. Somos Uno Solo: el rico vive del pobre, el pobre vive del rico, el hombre vive de la mujer y la mujer vive del hombre. Los valores integrales son muy importantes: la educación que les demos a nuestros hijos es el reflejo de nosotros mismos. ¿Por qué vienen madres y padres a decirnos que sus hijos beben, se drogan…? Porque nosotros, como padres, no les supimos transmitir la conciencia del valor de la unión y el respeto. La educación empieza en casa, pero si en el hogar no tenemos tiempo para platicar y, así, integrar a todos los miembros, entonces se pierde la interrelación. Todos queremos tener hijos excelentes, pero ¿qué educación les estamos dando como madre y como padre? ¿Qué tengo yo para ofrecerle a mi hijo y que pueda ser una persona sana, consciente y educada? En general, las familias, hasta que no se topan con el problema no se plantean en qué se equivocaron para que la situación llegara hasta ese punto. Cuando formamos el núcleo familiar, debe imperar el respeto: los hijos respetan a los padres y a la comunidad, los padres respetan a los hijos y a la comunidad, y en función de ello, recibiremos.

  8. ¿Cómo conciencian a sus pacientes?

    El ojo es el alma del cuerpo. Cuando ves y escuchas a una persona, sabes cuál es su situación, y sabes si está diciendo la verdad o no y por qué. Cuando alguien recurre a nosotras, no es porque nos interese su vida. Lo que vemos es el enorme daño que se está haciendo a sí misma física, mental, emocional y espiritualmente. Yo observo su felicidad o su amargura. El daño que tenemos viene porque nosotros mismos abusamos de nuestro cuerpo. Acuérdense de que Dios nuestro Señor nos dio un cuerpo sagrado, un cuerpo divino, un cuerpo maravilloso que tenemos que respetar. Muchos no respetamos este cuerpo y, además, queremos estar bien. Abusamos de tabaco, alcohol, relaciones….Nosotras intentamos que la persona que nos viene a ver se dé cuenta de su situación. Ésa es la toma de conciencia.

  9. ¿Qué hacen cuando un bebé muere? ¿Tienen algùn ritual?

    Sabemos que el dolor de una mujer cuando pierde a su bebé es muy fuerte. Tenemos muchas formas de curar la tristeza y angustia con baños, terapia, plantas, comunicación…para buscar una alternativa de solución a este vacío que ha quedado en los padres. Sienten el vacío, pero tal vacío no existe, porque sí hay una comunicación con el ser que ya no está.


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